
Carnaval ácido en la Puna

#Acidoderramadoenlapuna
F.P.
Un camión que había salido desde Campo Quijano transportando un ácido aún sin identificar y volcó en Antofagasta de la Sierra, es el misterio del cual pocos quieren hablar. Incluso, el gobierno catamarqueño, territorio en que sucedió el vuelco, solamente admitió el siniestro cuando las presiones lo obligaron en tal dirección. Pero tampoco derrochó locuacidad, tal vez porque involucra a una minera mimada de la embajada estadounidense.
Se trata de la compañía Livent-Minera del Altiplano S.A., la  misma que desarrolla un proyecto de litio en suelo salteño, como en Catamarca lleva adelante la iniciativa Fenix, en Salar del Hombre Muerto.  “El vuelco del vehículo y el derrame de sustancia peligrosa está confirmado: traía ácido y se está investigando para conocer cómo se actuó en el momento”, reconoció por estas horas a la prensa de la vecina provincia Marcelo Murúa, el ministro de Minería catamarqueño.  
Un día después del vuelco de un tren con sustancias tóxicas cerca de Ohio (EEUU), el 4 de febrero pasado sucedió el hecho en suelo catamarqueño, luego de la partida del camión desde Quijano. Por lo cual Murúa comprometió el concurso de la policía minera, a fin de especificar el tipo de ácido vertido en este siniestro, como también si la empresa actuó de acuerdo al  procedimiento estipulado en las normas que rigen esta actividad. 
Sin embargo, la reciente locuacidad de Murúa -al igual que la de la firma Livent- no ocurrió de manera espontánea. El que realizó los primeros exhortos fue el diputado radical Carlos Marsilli, quien denunció un derrame de 20.000 litros de ácido “a unos 15 kilómetros de la planta de la firma estadounidense Livent, en el Salar del Hombre Muerto”, precisó en un pedido de informes dirigido al Ejecutivo catamarqueño.
El legislador se hizo eco de reclamos formulados por vecinos de la zona, quienes alertaron por el siniestro vial y el vuelco del camión con ácido. Los pobladores ya expresaron sus quejas ante el proyecto Fénix, el cual consideraron que secó el río Trapiche y ahora va por otro cauce con el acueducto Los Patos. Por cada tonelada de litio, se estima que se consume entre uno y dos millones de litros de agua.
Cuatro días después del incidente mencionado, los Gobernadores que integran la Mesa del Litio (Jujuy, Salta y Catamarca) reclamaron ante el Ejecutivo nacional que las mineras asignen un porcentaje de lo extraído a su industrialización en origen. Así como también mecanismos que les permitan alguna participación mayor en las ganancias extraordinarias logradas por estas compañías, en suelo argentino. 
En esta presentación de mandatarios provinciales no se mencionó el pasivo ambiental y social, ocasionado por la actividad extractiva. Y hasta ahora, nada en relación al derrame de ácido (químico cuya naturaleza todavía ni siquiera fue determinada) en la región puneña, cerca del límite entre Salta y Catamarca. 
Crédito fotográfico: Diario Inforama.
NdR, 15 de febrero de 2023. 
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