Parábola Lucas: 45

El reflejo de las extensas filas de conciudadanos en su intento de calificar para el bono por escasas 45 lucas expone la situación de amplios sectores sociales. Aunque la opción de conseguir un puesto de trabajo tampoco es la mejor, si la meta consiste en eludir la pobreza. Fotograma de la encrucijada socioeconómica.
Hace 3 años Economía

#Enlapendientesocial #Datosdelaeconomia

La iniciativa de restituir la esclavitud es la única que, por cálculos de rentabilidad, aún no fue lanzada por la derecha o los ultra que cumplen ahí el rol de heraldos. Seguramente no estará lejos tal “propuesta”, apalancada por la imagen destartalada que este lunes dio el efedetismo con las extensas filas para unos mendrugos o bono de 45 lucas en dos tramos (muchos de ellos, finalmente rechazados por no calificar).  

Vos no y vos tampoco, fue la respuesta que masivamente dieron los empleados de ANSES a los postulantes para este nanosalvataje, previsto –cuanto mucho- para alrededor de 1 millón de “privilegiados” por su situación socioeconómica desesperante ¿El resto? Los demás seguirán experimentando con ingresos pulverizados por la dinámica galopante de los precios de bienes y servicios, en medio de perspectivas aún peores hacia el año próximo. 

El Centro de Economía Política Argentina resumió el modelo vigente como uno de “crecimiento sin distribución”, a partir de cifras de la estadística gubernamental (INDEC). Un contexto en el que “crece la actividad y el empleo pero los ingresos no acompañan”, sintetizó como para que algún cínico proponga lo de los grilletes, las cadenas, las barracas y las plantaciones de algodón o tabaco. 

Para el proletariado, indicó el CEPA, la “participación en el ingreso registra una significativa caída entre el primer semestre 2016 y el primer semestre de 2022: -6,9 puntos porcentuales”. Si bien, diferenció que “la mayor parte del retroceso se produjo con Mauricio Macri (2016-2019): 4,8 puntos, es decir, el 70% del  total”.

En contraste, concluyó esta evaluación que “la participación del capital en el ingreso registra un sustancial incremento entre el primer semestre 2016 y el primer semestre de 2022: +5,3 puntos porcentuales. Y, a la inversa de lo anterior, fue en la post pandemia donde se produjo el mayor crecimiento de la rentabilidad empresarial: 3,5 p.p. (65% del total)”.

En la medición por rubros, el CEPA precisó que la participación de los asalariados en  Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, “llega a sólo al 14%”. Mientras que en comercio e industria “quedan por debajo del promedio general: 26,7% en ambos casos” (en la actividad de manufacturas “el ingreso medio real de los trabajadores de ese sector acumula una pérdida cercana a los 25 puntos desde 2016”)

Tras analizar otras de las variables, el Centro concluyó que “si se mira la productividad en el conjunto de la economía se detecta que: el 83% de la mejora en la productividad laboral de estos últimos 3 años se lo quedaron las empresas”. En auxilio de este razonamiento, ejemplificó que en el sector de las manufacturas si se equiparase “el ingreso total de los trabajadores industriales con lo que les corresponde por productividad no pagada desde 2016 sería de aproximadamente 1,6 billones de pesos en remuneraciones”.

De 2016 hasta hoy, en el primer trimestre de aquel año con el macrismo en el gobierno los asalariados aún conservaban 12 puntos por arriba del capital. Aunque “esa relación se invierte en el primer semestre de 2021 levemente en favor del capital y se mantiene en valores relativamente equivalentes en el primer semestre de este año”. Es decir, en 44,4 % para los trabajadores y 45 % para los empresarios.

En cambio, “si se realiza el mismo análisis, pero excluyendo el Sector Público, las inclinaciones de las curvas se muestran similares pero el punto de origen es sensiblemente más adverso para las y los trabajadoras/es”. Si en los primeros seis meses del macrismo modelo 2016 el capital andaba con una diferencia a su favor de 5 %, “en el primer semestre de 2022 se amplía a 16,4 puntos (35,7% RTA y 52,1% EEB)”.

En la comparación entre el último  trimestre del año 2019 hasta casi el final de octubre de 2022, CEPA remarcó que “la productividad laboral por puesto subió 14%, mientras que los ingresos reales de los asalariados solo mejoraron 2%. Es decir, el 83% de la mejora en la productividad laboral de estos últimos 3 años se lo quedaron las empresas. Esto significa una transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los empresarios que se suma a la pérdida por un mayor incremento de precios que de salarios”.

Una situación general según la cual vuelve a cobrar valor aquella reflexión del filósofo Luis B, acerca de que en este país nadie hace la plata trabajando. En estas coordenadas se entiende el déficit de entusiasmo para ponerle el cuerpo a lineamientos de política económica e intentar hacer campaña con ellos. 

Crédito fotográfico: Infocielo (foto 2). 

NdR, 24 de octubre de 2022. 


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