Thunder: la aduana de Andy

La retrospectiva nos deja hacia la segunda mitad de los 80, cuando se edita “Thunder”, el primer disco solista del guitarrista Andy Taylor. Un hallazgo que aún hoy sorprenderá a varios que lo tenían como el músico sólo alineado en una banda algo chetita. De manera que no perdamos tiempo y vamos con tal reseña.
Hace 3 años F11 DEL ARCÓN

#EltruenodeTaylor #Flaschbackhastael87

En este día, nuestros antojos acarrearon hasta el primer disco de Andy Taylor, una de las sorpresas que dejó a varios con la boca abierta, ni bien apareció. A tal punto que hasta nuestros días el público, la crítica y los rockeros del ala más áspera andan por ahí a la pesca de un ejemplar de aquel magnífico primer trabajo en solitario.

Tal vez, él ni siquiera lo sepa o si lo sabe probablemente no le de mucha bolilla a esta demanda popular. A lo mejor por el carácter algo excéntrico y un tanto huraño, característico de los músicos muy volcados a su profesión. Los registros discográficos apuntan que el sello MCA publicaría “Thunder” en el año 1987.

Con esto, el músico nacido en 1961 en Cullercoats, Northumberland, en el Reino Unido, dejaba atrás el griterío de pibas medio en histeria que en parte lo había cansado en el extenso andar con la banda anterior, Durán Durán. Con ellos había andado desde 1978, luego de ver un clasificado en la revista Melody Maker y lograr fama internacional con la onda “new romantic” que había hecho furor en la primera parte de los 80. 

Algo parecido le pasaba a John, el otro Taylor de DD (aunque no son parientes), así que decidieron juntarse con el pulpo de los parches Tony Thompson –ex Chic- y probar qué tal salía el cover de T.Rex “Get it on”, el que finalmente cantó Robert Palmer. Así surgiría The Power Station, supergrupo de mediados de los 80 con el que Andy probaría que le tiraba bastante el rock duro [NdR: el solo en el hit “Some like it hot” probaría lo bien que andaba en tal despliegue].

Como el rugir de las guitarras le quedaba a pedir de boca, casi de inmediato probó suerte y logró el contrato con la MCA para lanzar su primer trabajo en solitario. En yunta con el ex violero de Sex Pistols, Steve Jones, produjo “Thunder”, trabajo que haría temblar las mandíbulas a quienes sólo lo tenían como el de las seis cuerdas de la banda cheta de los 80. 

De hecho, la mano de Jones en todo el trabajo se haría notar [NdR: el tipo fue el alma mater de la revolución punk con los Pistols, junto a Johny Rotten] y compartiría muchas de las composiciones con Taylor. Mientras que Andy se hacía cargo de las guitarras y voces, también participarían Mickey Curry (batería), Patrick O'Hearn (bajo), Brett Tuggle  (teclados), Paulinho Da Costa (percusión), Mark Volman (coros), y Howard Kaylan (coros).

Además de tocar la guitarra como un endemoniado, Taylor dejó en claro que también podía cantar bastante bien. La muestra más redondita sería el hit “Don´t let me die young”, probablemente lo mejor del disco, el cual también contenía el otro éxito comercial como fue “I might lie”, “Broken window” o el lento “Life goes on”. 

En 1990, “Thunder” se agotó: no había un solo ejemplar en todo el planeta. Por su parte, Taylor no tenía mucho interés en andar a los tironeos con la compañía discográfica, así que recién pondría todos sus archivos en 2010 para que la plataforma iTunes subiera todo el catálogo de su autoría.

En 1988, Andy participaría en el disco de Rod Stewart “Out of order” que incluiría varias canciones de su autoría como los hits “Lost in you” y “The wild horse” (hay que escuchar a un británico tocar como un estadounidense de pura cepa y a un escocés cantar esos aires de rythm and blues). Luego editaría “Dangerous”, también como solista y el resto del tiempo a producir discos, además de aceptar su reincorporación a Durán Durán. Pero Thunder, Thunder, aún suena como mil truenos.

NdR, 24 de agosto de 2022. 


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