La gran hambruna en camino

Las señales en tono apocalíptico o peor aún están sobre la mesa e indican un mismo rumbo. Las soluciones o paliativos para lo que vendrá, también son conocidas, al menos en nuestro país. Solamente falta la determinación para tomar la decisión y la voluntad política para sostenerla.
Hace 4 años ASUNTOS DE FONDO

#Retencionesaexportaciones #Combatealhambre

La advertencia que se viene una hambruna global pocas veces vista está en vidriera, aún para naciones productoras de alimentos como nuestro país. De nada servirá ponernos las jinetas de país productor de morfi para 400 millones de personas, ya que los empresarios que lo  hacen están todos más orientados al mercado exportador, antes que a hacer filantropía en la criollada.

En este contexto, el diputado nacional Itaí Hagman concluyó que “en Argentina hoy eso se llama subir retenciones, no hay más vuelta que darle”. El legislador nacional tuvo como premisa que si sobreviene esta “catástrofe alimentaria depende de la capacidad que tengamos para priorizar a la gente sobre cualquier otro interés. Y para eso los gobiernos deben tomar medidas firmes”. O sea, imponer retenciones.

El razonamiento de Hagman surgió en contrapunto a las señales desde el Ejecutivo nacional acerca de una cierta flojera motivacional en plantear tal rumbo. El Presidente Fernández admitió que lo propuesto por el legislador nacional sería lo óptimo, aunque reconoció un cierto desgano en transitar un camino al que en breve, seguramente le saldrían tractorazos.

La señal con luz amarilla surgió a partir de la portada del periódico especializado “The Economist”, ilustrada sobre un fondo celeste y con tres espigas que parecieran salidas de alguna obra del plástico León Ferrari: cada una de las cuales al final del tallo tiene calaveras humanas.

El que nada dijo sobre retenciones, pero sí sobre alimentos fue el buen Andrew Bailey. El titular del Banco de Inglaterra alertó en la semana que se va que esta nación enfrentará violentos zarandeos por la inflación, con costos desbocados de energía y alimentos. El portavoz de la autoridad monetaria británica utilizó el vocablo “apocalípticos” al referirse a proyecciones en materia de disparadas de precios que impactan en la alimentación, la producción y el trabajo.

A fines de marzo, el FMI previó que a nivel internacional habrá estallidos sociales que se multiplicarán en diversas partes del planeta. En la reunión celebrada en Doha (Qatar), la directora gerente del organismo internacional, Kristalina Georgieva, argumentó en tal dirección porque los alimentos se han encarecido mucho y cada vez hay menos trabajo. Por eso comparó el pronóstico con la oleada de protestas registrada en esta región asiática en 2011.

Como es sencillo notar estos vaticinios globales sugieren un rumbo coincidente en los próximos meses. Casi como esos anticipos en redes sociales, acerca de la fecha del próximo estreno cinematográfico. El cual coincide, efectivamente, con lo adelantado [NdR: salvo en algunos casos como los del FMI que en 2019 vaticinaron un triunfo macrista, pero el resultado fue una debacle electoral para aquel “bendecido”]. Esta vez, no sólo habrá que prestar atención, sino actuar lo más rápido posible.

NdR, 21 de mayo de 2022. 


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