Se sigue pidiendo Moore

Los arrabales más ignominiosos y sahumados con cigarrillos a punto de terminarse y vasos de plástico con cerveza caliente, rinden su homenaje este lunes. A uno de sus hijos dilectos, talentosos y cuya expresión más bien finoli, provocaría un contraste con lo anterior. De esta conjunción, este 4 de abril evocamos a un prócer de la guitarra.
Hace 4 años PLACERES AUDITIVOS

#Efemeridedelrock #GaryMoore

El máximo as de las seis cuerdas que legó la música irlandesa fue Gary Moore, nacido en Belfast un día como este lunes, o sea un 4 de abril de 1952. El músico tenía una carrera como intérprete, compositor, cantante y arreglador más que intensa, aunque la fama internacional golpeó a su puerta recién al publicar un álbum en el que prendía su mecha hacia la candela bluesera.

Impulsado por su padre, Bobby, las tablas no le habían sido ajenas desde niño. En el salón de bailes que administraba su progenitor, Gary inició sus primeros contactos con el show musical, dado que cantó en una de esas tantas noches de música en vivo, cuando tenía apenas unos 6 años. Cuatro años más tarde, le regalaría una guitarra acústica Framus.

El pibe Moore creció y con el tiempo llegó a ser tenido en cuenta para bandas como Skid Row, Colosseum II y Thin Lizzy. Esta última, una especie de semillero de grandes músicos de la escena irlandesa y británica en general, ya que además de Moore por sus filas pasaron Scott Gorham, Brian Robertson, Scott Travis, Snowy White y John Sykes [NdR: quien luego de su desafío por sacar de las drogas a Phil Lynnot llevaría a la cima a Whitesnake, con su disco “1987”]. 

De todas maneras, Moore participaba en los mencionados proyectos, sin descuidar su desempeño como solista. Esta fue una constante durante gran parte de los años 70, mientras que en la década siguiente cobró mayor relieve su carrera como titular de banda, a tal punto que por la mitad de aquella década era todo un lujo dilucidar quiénes integrarían la banda de Gary. 

De hecho, por las mismas tablas acompañaron a Moore músicos como Ian Paice (Deep Purple), Glenn Hughes, Bob Daisley (Ozzy Osbourne), Cozy Powell, Gary Ferguson, Eric Singer (Kiss) y Neil Carter, entre tantos otros. En 1983 tuvo su momento más cercano al hard rock con la edición de “Victims of the future”, lo que luego continuó con “Wild frontier”, sumado a ediciones pirata (bootleg) que por aquellos años eran consideradas como material único por los fanáticos y algo arqueológico por los críticos e investigadores del rock. 

Hacia 1989, mientras la paisanada criolla pasaba de padecer híper inflación con el alfonsinismo a sufrir con los primeros años de menemismo, Gary asumía que el hard rock había llegado a aburrirlo. Así se lo contó a su manager, Sreve Barnett, quien no obtuvo precisamente entusiasmo desbordante cuando les transmitió a los ejecutivos de la discográfica Virgin Records los nuevos antojos del artista reorientados hacia el delta del Mississippi. 

El enojo de los mandamases de la industria de aquellos años [NdR: no menos miopes que los actuales, por más que ahora administren plataformas digitales en sus laboratorios de los que muchas veces sale material inaudible] fue aplacado con el reencauzamiento de lo nuevo a registrarse como un proyecto paralelo de Moore. Aún así, algo los conmovió al escuchar los demos que Gary había grabado con Andy Pyle (bajo) y Mick Weaver (teclados).

Por lo cual no cuesta imaginar que habrán declamado  públicamente que jamás habían dudado del talento del músico u otra objeción como la que suministraron a Barnett, lejos de los micrófonos de periodistas. De manera tal que el 26 de marzo de 1990 se editaba “Still got the blues”, el que luego saturaría los programas radiales nocturnos en los que chicas y chicos soñaban interactuar entre sí, en alguna noche de luna.

La buena recepción de aquel trabajo le dio envión para que dos años más tarde se editara “After hours”. En este registro había ya un toque más de producción, dado que chapeaba con BB King y Albert Collins como invitados, lo que le daba un toque de guiño más evidente hacia las antiguas zonas de algodonales estadounidenses.

Al año siguiente, Gary hasta se dio el lujo de juntar a monstruos como Ginger Baker y Jack Bruce (dos ex Cream) para la grabación de “Around the next dream”, el cual saldría  a la venta en 1994. BBM sería otro proyecto efímero, por lo que el guitarrista volvería a las andanzas con su grupo. También como invitado a eventos benéficos y homenajes como el que recordó a Phill Lynnot, en 2006.

La etapa de madurez le sonreía, finalmente, en materia de beneficios económicos y admiración por parte de sus pares. Así lo fue, hasta un 6 de febrero cuando su novia informó durante unas vacaciones en España que el corazón de Gary Moore había dejado de latir. Y el temperamental hombre de las 6 cuerdas había partido. Tal vez, generando imágenes mentales a muchos de los que lo conocieron y admiraron, con Gary en lugar de una guitarra, empuñando el cuello de una botella de cerveza rota, preparado para alguna pelea callejera.

NdR, 4 de abril de 2022. 


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