La Plaza de M

El cómo, el cuanto y el quién, son los interrogantes centrales que explican movilizaciones callejeras a la espera de un anuncio sobre el paquete acordado con el FMI. La izquierda y los movimientos barriales protagonizarán la jornada de este fin de semana. 24 horas después que el FdT reinició máquina y sembró un cierto misterio sobre su jugada en dicha mesa.
Hace 4 años F5 EN LA PUJA

#Rumbopoliticoyeconomico #ElpesodeunacuerdoconFMI

La izquierda y los movimientos sociales marcharán este sábado en todo el país en señal de advertencia, respecto a un eventual ajuste que demandaría el acuerdo el FMI. En nuestra capital, las columnas llegarán al mediodía de este sábado a Plaza 9 de Julio como señal de protesta a un eventual convenio con el organismo internacional.

La marcha de este 11 de diciembre atestiguará en las calles la coincidencia de las variantes de este sector ideológico en contra de un recorte a la inversión pública y/o la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Desde el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, lo mismo que en movimientos sociales y organizaciones barriales reactivaron expresiones en esta dirección, a partir del hermetismo con que el oficialismo nacional manejó las conversaciones con el Fondo.

Las dudas de la izquierda, una presunción que se extiende mucho más allá de los confines en los que se enmarca su electorado, es un dato que no pasa desapercibido para Casa Rosada. En el acto de este viernes, en Plaza de Mayo, la coalición gobernante dejó entrever que cuenta con un as bajo la manga para desarrollar esta jugada.

Un poco más al centroizquierda, sus principales figuras -Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner- y dirigentes de dos países vecinos que son estampitas Nac & Pop (Lula Da Silva y Pepe Mujica) ratificaron públicamente que no resignarán el ya magullado poder de compra de más de un 50 % de la ciudadanía. Esta variante del “amplio consenso” anhelado por la entidad financiera internacional significará una pérdida a toda velocidad del caudal electoral, en caso de incumplir tal promesa. 

Ante tal eventualidad, el FIT y la nueva izquierda reunida avistan esta virtual situación de incontinencia electoral como su posibilidad de progresar mucho más allá de lo que marcaron los últimos comicios legislativos. Es que un ajuste que empalme sobre el ya practicado en 2021, casi equivaldría alistar el De Lorean con el reloj digital ajustado 20 años hacia atrás.

De manera equivalente, la coalición Juntos y sus lanchas con motores fuera de borda –los libertarios- igualmente esperan con el medio mundo en la mano, aunque sin la sonoridad que podría inducir a la perdiz a levantar vuelo. Es decir, sin demasiadas críticas estridentes a un asunto tabú: la descocada y multimillonaria deuda que sus capitanes partidarios contrataron entre 2016 y 2018. Y cuyo prodigio consistió en dejar como único registro el de naturaleza contable en el pasivo del Estado Argentino, pese a que el 90 % de los connacionales no vio un centavo de aquellos dólares.

Sin dudas, la reposición de la película Argentina-2001 sería devastadora en cuanto a lo social y socavaría las bases populares del sector que mantiene un halo peroniano. Al igual que lo sucedido dos décadas atrás con el otro movimiento histórico –el radicalismo- al que le costó, luego de aquel fenomenal fiasco, camuflarse detrás de otras expresiones antiperquianas. Entre ellas, el reaparecido Ricardo López Murphy o Mauricio Macri, quien para 2001 mantenía su dependencia estatal –desde su rol empresario- y tomaba impulso desde la esfera dirigencial futbolífera. 

Ninguno de los equipos inscriptos aguarda lo que viene, ni primero, ni segundo tiempo, sino más bien el suplementario. Saben lo que viene en marcha y nadie quiere exponerse a una goleada. 


NdR, 11 de diciembre de 2021. 


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