
Lo lúdico del juego a la derecha

#Viejamodaenpolitica #Marxsobreliberalismo
Por: Federico Pérez (*). 
Las objeciones que toda crítica al gobierno efedetista le hacen el “juego a la derecha” son la nueva tendencia, si por esta conceptualización novedosa se pueden remontar hasta enero de 1848. La chicana está pergeñada en torno a todo cuestionamiento proveniente del sector peruquiano, centroizquierdoso o de izquierda, respecto al brutal recorte de inversión pública que se avizora como exigencia del FMI para convenir el pago del multimillonario legado financiero macriano.
Al mando del gobierno, el Frente de Todos asumió esta variante nedflanderista que es momento de seguir una línea de conducta que desemboque en unidad de criterio. Sin fisuras, sin divisiones, sin “grieta”, decimos como para estrenar este vocablo que intenta suavizar en el plano lingüístico la tragedia social en desarrollo y su posible agudización en caso de cumplirse los vaticinios en danza.
Por su parte, la izquierda, agrupaciones barriales y movimientos sociales anunciaron que marcharán el próximo sábado, 11 de diciembre. La consigna principal es expresar el mensaje exactamente opuesto a toda esa gelatina conceptual y, más que nada, a cualquier exhorto del Fondo aún más ruinoso para los intereses de más de un 60 % de los prójimos que a duras penas habitan nuestro país.  
Esta convocatoria en cumplimiento de la propia palabra presidencial realizada un 10 de diciembre, hace 730 días, hará efectiva la señal desde la sociedad civil de retornar a las calles cuando el rumbo no anduviera bien encaminado. 24 horas antes, el oficialismo movilizará a los sectores más leales (CGT, intendentes bonaerenses y dirigentes metropolitanos) por los primeros dos años de la actual gestión.
Dado que el FIT y aliados decidieron hacerlo el día posterior, en el efedetismo encuadraron también este desmarque como una movida funcional a la derecha. Una diestra que en estos días se encuentra diseminada en gran parte del espectro político, no sólo en Juntos o en los ultra de Javier Milei, y en muchas ocasiones pivoteando entre Braden y Perón.
Y pese al embobamiento con que el efedetismo tiene con esta terminología (“Hacerle el juego a la derecha”, se entiende) ni siquiera se trata de un neologismo o invención reciente. El 9 de enero de 1848 el fundador del Socialismo Científico, Karl Marx, dio un discurso en Bruselas en que ponderó el triunfo del librecambio ¿También encuadraría ello como un guiño a la derecha?
En aquel famoso “Discurso sobre el Libre Cambio”, el economista y filósofo germano se pronunció en aquel encuentro de la Sociedad Democrática “a favor del libre cambio”. Alguna lectura superficial, tanto de aquellos como de estos días, igualmente podría suponer que Marx pretendía coquetear con la diestra europea y particularmente la británica.
Sin embargo, en este apéndice luego publicado junto con “Miseria de la filosofía”, Marx indicaba que tal adhesión estaba atada solamente a que “el sistema de la libertad de comercio acelera la revolución social”. Lo que, sí, pareciera de actualidad tremenda es el análisis previo a desembocar en tal frase de alto contenido provocativo.
En el inicio de aquel discurso, Marx evaluaba que “la abolición de las leyes cerealistas en Inglaterra es el triunfo más grande” del liberalismo en el siglo XIX. En este contexto, ironiza alrededor de la conceptualización de que ”gravar con aranceles protectores el grano extranjero es una infamia, es especular con el hambre de los pueblos”. Una consigna sostenida en estos días por agroexportadores rioplatenses, quienes se encargan de la filantrópica tarea de alimentar a 400 millones de prójimos en todo el mundo.
Bueno, en realidad, no en todo, pero sí en parte de quien puede pagar estos cargamentos con dólares contantes y sonantes. Como se aprecia con claridad, 173 años después la intención altruista en los traders de agronegocios no ha decaído.
El planteo del autor de El Capital era que el desarrollo de las fábricas, con su brutal sistema de explotación, colocaría a la clase trabajadora en situación de rebelión y esto sería el germen de una revolución social total. En su óptica, muy alejada de todo escrúpulo que le pudiese enrostrar fomentar una “grieta”, el pensador alemán afirmaba que el capitalismo “lleva al extremo el antagonismo entre la burguesía y el proletariado. En una palabra, el sistema de la libertad de comercio acelera la revolución social. Y sólo en este sentido revolucionario, yo voto, señores, a favor del libre cambio”.
En aquellos años Marx recibiría achaques internos en el socialismo, tras consideraciones de algunos de sus competidores por el mando de este movimiento europeo. Tal vez por ello, sería expulsado de Alemania, luego de Bélgica y posteriormente de Francia, en medio de acusaciones gubernamentales de regímenes derechistas que lo consideraban un revolucionario peligroso. 
Crédito fotográfico: Juan Fernando Andrada “Rayo en Buenos Aires”.
NdR, 6 de diciembre de 2021. 
Más Noticias


La mirada de la semana por venir

Previa de IDEA Rosario

Un balance del 7

6-A con la pava en el fuego

Ni para Molinos de viento

Haciéndose los rulos, la rosca y los Andes

Obsesión violeta del 6-A

Sin mirar y sin tocar

Señal desde el Oeste

La treta de amurallar el BCRA

